Hola de nuevo
Anteriormente dejamos al hombre medieval a solas con el tiempo
y esta vez nos toca dejarlo a solas con el espacio, la tierra, el polvo que rodea los bosques.
La densidad demográfica europea hasta mediados del siglo XI era hasta 5 veces menor que la actual. La población se concentraba como siempre ha sucedido cerca de los afluentes, lagos y ríos navegables o no, en las orillas del Mediterráneo y en el Canal de la Mancha. Concentrada en pequeñas comunidades solidarias que comprendían la vida como una sola experiencia colectiva y única, dónde si un solo miembro de la comunidad pecaba u obraba mal la comunidad lo tomaba como un pecado colectivo por el que todos debían rendir cuentas.
Estas pequeñas comunidades vivían en las tierras de la nobleza y como ya sabéis el sistema feudal imperó en la Europa occidental y el el Sur con una fuerza desconocida para los territorio regios de la Europa Central, el Imperio Germánico. El señor feudal del sur de Europa no obedecía al Rey, un ser soberano sin rostro que apenas era una representación más de la divinidad sobre la tierra, intangible. No gobernaba los ejércitos ni regia sobre los ciclos de la vida de los serviles, eso quedaba exclusivamente bajo la tutela del señor feudal.
Así estas comunidades vivían cerca del agua, aunque esta fuera constantemente corrompida, bajo la sombra de los castillos o primeras fortificaciones feudales y al amparo de los primeros monasterios, quienes dan voz a la oración colectiva de ese ente que hemos explicado al principio. Los monjes oran y hablan como intermediarios del pueblo ante el Altísimo, es su voz la que combate al Mal con sus cantos, emulando los coros angelicales en la batalla contra los caídos.
El hombre medieval vive entonces en un pequeño espacio, limitado por el mar (el agua) y las piedras de todo aquello que lo protege (castillo y monasterio), entre sus parcelas de cultivo y la frontera del bosque.
La presencia asfixiante de la naturaleza apremia al hombre medieval.
La Naturaleza es la gran obra de la creación junto a los seres humanos y sus almas. La naturaleza está por debajo al carecer de alma en su conjunto, pero aún y así no puede ser dominada, ni sajada, no se puede adentrar en sus entrañas sin exponerse a sus peligros (que son innumerables tanto animales como humanos).
Aquí hacemos una nota climatológica. Durante el primer milenio de la cristiandad el clima experimento cambios bruscos que se traducen en un enfriamente global del continente alrededor de los siglos X y XI, se han encontrado evidencias en el Sur de Europa de grandes extensiones de flora más propias de los climas continentales e incluso nórdicos: grandes bosques de robles, helechos y abetos. Imaginad bosques frondosos como los que actualmente estamos acostumbrados a ver en los Nathional Geografic atorando la superficie francesa y española, olvidad la flora mediterránea más allá de la zona de influencia del marenostrum. El sol queda lejos y no será hasta el 1.200 que la situación se calentará poco a poco.
El mapa se está trazando, y queda constituido como ya hemos avanzado por grandes extensiones vírgenes que no era exploradas ni deseadas; grandes extensiones que permanecían como espacios oscuros dentro de los meticulosos trabajos de dibujo cartográfico, obviados.
Del mundo físico del hombre medieval podemos destacar las siguientes parcelas:
1-La Tierra de Nadie--> los páramos y yermos; donde se pierden las pistas que deja todo ser vivo. Pasa lo mismo con las marismas y los pantanos del cierto siempre evitados por todas las gentes de bien, que saben reducir la tentación de hacerse con todos los bienes que ofrecen estos espacios: pesca, sal, juncos y caza.
2-Las cuencas fluviales (que ya hemos citado)--> Fuente inagotable de vida, de relación con otras comunidades, de celebración y de mito (Criaturas semidivinas y paganas pueblan los rios y los lagos todavia en el imaginario medieval--> La dama del lago del ciclo artúrico, las ninfas del Danubio son ejemplos).
3- Los bosques--> Son tierra de nadie, pero al contrario que los yermos y páramos los bosque con sus bóvedas pobladas no dejan traspasar la escasa luz del sol. El bosque es la antítesis de la vida educada, de la civilización, es refugio de proscritos y de faidizt, de marginados y es sobretodo el reino de la magia: brujas y magos de toda índole se dice que habitan en los bosques. El bosque dada su conexión con la oscurida o la carencia de luz es el lugar de las metamorfosis físicas y espirituales. Es la prueba para jóvenes caballeros y es prueba para campesinos.
4-Vergeles--> La antítesis del bosque, es la Naturaleza domesticada y culta. El huerto es el vergel, el pequeño Edén para los hombres, de donde pueden sustraer alimento (fruta, legumbre, vino, hortalizas, hierbas medicinales) y placer, la contemplación de la naturaleza es el mayor placer en el mundo, la obra de Dios es movimiento. Es lugar para el relax y el juego. Le roman de la Rose, la mítica roman, ocurre en un vergel, que no es sinónimo de jardín pero en el fondo del concepto podrían superponerse.
Y por hoy ya está
Vuestros comentarios son siempre bienvenidos
y ya sabéis si queréis hacer alguna sugerencia estáis invitados
Yo en mi cabecita tengo un esquema de la cronologia de asuntos que quiero ir tocando como introducciones al siguiente pero, claro está, que habrá un momento que se tendrán que hacer parones para explicaciones paralelas y para vuestras peticiones.
Saturnal

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