21 de octubre de 2008

El hombre y el medio: el espacio

Hola de nuevo
Anteriormente dejamos al hombre medieval a solas con el tiempo
y esta vez nos toca dejarlo a solas con el espacio, la tierra, el polvo que rodea los bosques.
La densidad demográfica europea hasta mediados del siglo XI era hasta 5 veces menor que la actual. La población se concentraba como siempre ha sucedido cerca de los afluentes, lagos y ríos navegables o no, en las orillas del Mediterráneo y en el Canal de la Mancha. Concentrada en pequeñas comunidades solidarias que comprendían la vida como una sola experiencia colectiva y única, dónde si un solo miembro de la comunidad pecaba u obraba mal la comunidad lo tomaba como un pecado colectivo por el que todos debían rendir cuentas.
Estas pequeñas comunidades vivían en las tierras de la nobleza y como ya sabéis el sistema feudal imperó en la Europa occidental y el el Sur con una fuerza desconocida para los territorio regios de la Europa Central, el Imperio Germánico. El señor feudal del sur de Europa no obedecía al Rey, un ser soberano sin rostro que apenas era una representación más de la divinidad sobre la tierra, intangible. No gobernaba los ejércitos ni regia sobre los ciclos de la vida de los serviles, eso quedaba exclusivamente bajo la tutela del señor feudal.
Así estas comunidades vivían cerca del agua, aunque esta fuera constantemente corrompida, bajo la sombra de los castillos o primeras fortificaciones feudales y al amparo de los primeros monasterios, quienes dan voz a la oración colectiva de ese ente que hemos explicado al principio. Los monjes oran y hablan como intermediarios del pueblo ante el Altísimo, es su voz la que combate al Mal con sus cantos, emulando los coros angelicales en la batalla contra los caídos.
El hombre medieval vive entonces en un pequeño espacio, limitado por el mar (el agua) y las piedras de todo aquello que lo protege (castillo y monasterio), entre sus parcelas de cultivo y la frontera del bosque.
La presencia asfixiante de la naturaleza apremia al hombre medieval.
La Naturaleza es la gran obra de la creación junto a los seres humanos y sus almas. La naturaleza está por debajo al carecer de alma en su conjunto, pero aún y así no puede ser dominada, ni sajada, no se puede adentrar en sus entrañas sin exponerse a sus peligros (que son innumerables tanto animales como humanos).
Aquí hacemos una nota climatológica. Durante el primer milenio de la cristiandad el clima experimento cambios bruscos que se traducen en un enfriamente global del continente alrededor de los siglos X y XI, se han encontrado evidencias en el Sur de Europa de grandes extensiones de flora más propias de los climas continentales e incluso nórdicos: grandes bosques de robles, helechos y abetos. Imaginad bosques frondosos como los que actualmente estamos acostumbrados a ver en los Nathional Geografic atorando la superficie francesa y española, olvidad la flora mediterránea más allá de la zona de influencia del marenostrum. El sol queda lejos y no será hasta el 1.200 que la situación se calentará poco a poco.
El mapa se está trazando, y queda constituido como ya hemos avanzado por grandes extensiones vírgenes que no era exploradas ni deseadas; grandes extensiones que permanecían como espacios oscuros dentro de los meticulosos trabajos de dibujo cartográfico, obviados.
Del mundo físico del hombre medieval podemos destacar las siguientes parcelas:
1-La Tierra de Nadie--> los páramos y yermos; donde se pierden las pistas que deja todo ser vivo. Pasa lo mismo con las marismas y los pantanos del cierto siempre evitados por todas las gentes de bien, que saben reducir la tentación de hacerse con todos los bienes que ofrecen estos espacios: pesca, sal, juncos y caza.
2-Las cuencas fluviales (que ya hemos citado)--> Fuente inagotable de vida, de relación con otras comunidades, de celebración y de mito (Criaturas semidivinas y paganas pueblan los rios y los lagos todavia en el imaginario medieval--> La dama del lago del ciclo artúrico, las ninfas del Danubio son ejemplos).
3- Los bosques--> Son tierra de nadie, pero al contrario que los yermos y páramos los bosque con sus bóvedas pobladas no dejan traspasar la escasa luz del sol. El bosque es la antítesis de la vida educada, de la civilización, es refugio de proscritos y de faidizt, de marginados y es sobretodo el reino de la magia: brujas y magos de toda índole se dice que habitan en los bosques. El bosque dada su conexión con la oscurida o la carencia de luz es el lugar de las metamorfosis físicas y espirituales. Es la prueba para jóvenes caballeros y es prueba para campesinos.
4-Vergeles--> La antítesis del bosque, es la Naturaleza domesticada y culta. El huerto es el vergel, el pequeño Edén para los hombres, de donde pueden sustraer alimento (fruta, legumbre, vino, hortalizas, hierbas medicinales) y placer, la contemplación de la naturaleza es el mayor placer en el mundo, la obra de Dios es movimiento. Es lugar para el relax y el juego. Le roman de la Rose, la mítica roman, ocurre en un vergel, que no es sinónimo de jardín pero en el fondo del concepto podrían superponerse.
Y por hoy ya está
Vuestros comentarios son siempre bienvenidos
y ya sabéis si queréis hacer alguna sugerencia estáis invitados
Yo en mi cabecita tengo un esquema de la cronologia de asuntos que quiero ir tocando como introducciones al siguiente pero, claro está, que habrá un momento que se tendrán que hacer parones para explicaciones paralelas y para vuestras peticiones.
Saturnal

6 de octubre de 2008

El hombre y el medio

Bienvenidos de nuevo!
Y nueva lección.

Esta vez hablaremos del Medio, no sabía que término utilizar así que me decanto por el neutro y amplísimo "Medio", equivalente a al "Contexto" que tanto nos gusta utilizar a los de ciencias sociales, pero mucho menos etiquetado y politizado. El medio no necesita explicaciones intuitivas, ni un trasfondo, es sencillamente un mapa, una ruta.

El hombre del Medievo sigue anclado al medio, a la tierra, sujeto al ritmo de la naturaleza sin casi avanzar en la adaptación. No será hasta el siglo X y XI cuando se extienda por todo el continente Europeo los apeos de labranza árabes y del yugo que conllevarán a una mejora considerable en las prácticas agrícolas, cuya consecuencia más directa será la mayor producción de alimentos y por tanto una menor mortalidad infantil y adulta.

Pero eso cuando tratremos el siglo X-XI (^^)
El hombre como veníamos diciendo vive subyugado al ritmo de las estaciones y de la Naturaleza: palma de la mano Dios.
Esta dependencia se puede diferenciar en dependencia respecto al Tiempo Natural y respecto al Tiempo Histórico.

Tiempo Natural
Las referencias cronológicas provienen únicamente de la luz solar y de las pautas temporales para distribuir las oraciones.

Luz solar (horas): prima (alba), tercia (mañana), sexta (mediodía), nona (tarde), víspera (ocaso), completas (noche), nocturnas (medianoche), maitines (madrugada), laudes (próximas al alba).

Calendario: todo el calendario se organiza a partir de la Pascua (el primer domingo después de la primera luna llena posterior al 21 de marzo y en rotación). Navidad se celebra el 25 de diciembre solo después del Concilio de Nicea en el (323d.C( para erradicar el culto pagano del solsticio de invierno y contrarestar las prácticas druidas de la celebración. Todo los Santos pasa a celebrarse el 1 de noviembre a partir del siglo VII. El resto del calendario festivo era rotativo y totalmente móvil en función de las disposiciones del poder.

Las oraciones dentro del hábitat monacal exigían estar en ayunas, así que el horario monacal se dividía en tres fracciones de tiempo en función de esta exigencia de ayuno. Se prohibía trabajar después de la puesta del Sol.
Obviamente el calendario agrícola y el calendario monacal iban de la mano, dado que ambos estaban atados a las horas de sol disponibles y a la exigencia de unos de ayunar.

Tiempo Histórico
La Historia para el hombre medieval tiene un principio y un final, es totalmente lineal y ya está escrita. Absolutamente todas las crónicas históricas que se escribieron en este periodo empiezan su narración con la Creación o Génesis, dado que es el inicio de todo y por ello al citarlo se narran así las causas del "porque ahora actual"
Se adopta la teoría de las 6 edades del Viejo Testamento de mano de San Agustín y de San Isidro de Sevilla (habrá entrada para hablar de los Padres de la Iglesia no os preocupéis)Estas edades son las siguientes:
1- de Adán a Noé
2- de Noé a Abraham
3- de Abraham a David (rey)
4- hasta el fin del cautiverio de Babilonia
5- hasta la Encarnación (Jesús)
6- de la Resurreción hasta el Juicio Final

Cada etapa se calculaba había durado 1000 años

Así entendemos que el hombre medieval vive en la senda que lleva al fin del mundo, en la última era. Podemos asegurar mal le pese a algún historiador (que podría venir aquí y darme un colleja) que el negativismo medieval es fruto de esta división de la Historia, siendo cierto que existen períodos francamente positivos y de coraje intelectual, resurgimientos artísticos... de no ser así este blog no tendría razón de ser.
No podemos negar que saberse miembro de un mundo que se veía abocado al fin del Mundo resultara bastante deprimente... sentimiento contrarestado por la existencia fuera del tiempo de una 7ª etapa de la Resurrección de la Carne.

Acerca del tema del Milenarismo que ya vamos perfilando en este punto podemos decir que la teoría clásica en el Viejo Testamento era que la Tierra había sido creada hacia 5500 años. Así que si cada etapa había durado 1000 años el fin del mundo bien llegaría en el 500 o en el año 1000, de ahí la crisis del milenarismo.

Otros en cambio (Joaquin de Fiore) creían que la Historia se dividia en tan solo 3 etapas, fases correspondientes a la Santísima Trinidad:
1- Padre- Rey (o Reyes del Viejo Testamento)
2- Hijo-Evangelio
3- Espíritu (nuevo Mundo)


Como podéis ver el hombre medieval era sin duda un ser demasiado sensible al tiempo, fuera natural o histórico, vive inmerso en el "Tempus Fugit" y es en este (esta vez si) contecto que se genera el Elogio del Tiempo Pasado y la idea de la Rueda de la Fortuna.

23 de septiembre de 2008

en el principio fue el Verbo

Abrimos por fin este blog sobre la Edad Media.

Con la intención de proyectar un poco de luz sobre la pátina de oscuridad que durante siglos ha ido lacando la idea preconcebida que tenemos de los 1000 años que van desde la desfragmentación y disolución del Sacro Imperio Romano hasta la derrota de Constantinopla. Para comprender lo que siempre se ha llamado como la Edad Oscura debe tenerse en cuenta que previamente el laureado imperio romano no era un espacio dorado e impoluto, dónde la cultura greco-romana relucía y todo le mundo parafraseaba a Platón o Séneca diariamente... todo lo contrario (pero como ya hemos dicho eso es tema para otra entrada). La transformación del latín clásico fue un hecho imparable en los primeros siglos, el Imperio abarcaba un más que extenso territorio, la lengua imperial aún y de uso obligado en las instituciones se vio irremediablemente expuesta a la mezcla con el resto de lenguas indoeuropeas y de raíz germana. La imposición del latín había surtido efecto en el primer estadio de la expansión del imperio, para posteriormente toparse con la cada vez mayor reticencia y negativa de pueblos más meridionales (Dacia y Germania entre ellos). El resultado a lo largo de estos primeros siglos fue una total transformación del latín, lo que algunos llaman “vulgarización” que dio paso a una serie de hablas que ya no podían responder bajo el título de Latín. No obstante, la cultura oficial se mantuvo agarrada con tenacidad a la necesidad de conservar la pureza latín, como emblema. Así prelados y jueces, militares de alto rango, “políticos” y la nobleza -que en sí eran quienes copaban los anteriores puestos- hablaban forzosamente una lengua con la que sabían no iban a ser entendidos por el resto del pueblo. Progresivamente, el latín fue quedando relegado únicamente al oficio eclesiástico y al oficio de gobernar (tratados) dado que hasta los estamentos militares abandonaron el uso del latín. Las lenguas que surgieron durante este largo viaje ya de sobras son conocidas y estudiadas en las escuelas, si es que la LOE no lo eliminó de la materia de lengua (sea cual sea). Claro está que estamos tratando de un proceso que duró siglos: la creación de las lenguas románicas.

El 90% de la población no sabía escribir ni leer latín clásico, y mucho menos era capaz de hacerlo en el racimo de lenguas que quedaron diseminadas y en un principio aisladas en las diferentes partes de Europa.

Así que tenemos ya preparado el primer escenario: LA ORALIDAD, la transmisión del conocimiento vuelve a ser oral casi en su totalidad. Hay diversos estados de literatura oral dentro de la Edad Media (Zumthor):

- primaria: un primer estado en donde se desconoce la escritura (pueblo analfabeto)

- mixta: co-existencia del conocimiento oral (pueblo llano) y del conocimiento escrito y elitista (abadías); la influencia del conocimiento escrito es parcial, dedicado solamente a la recopilación de traducciones. Existe por tanto en esta segunda fase una co-habitación entre cultura profana (no-escrita) y cultura religiosa (escrita). Es en este último caso donde la escritura únicamente servía para recircular el conocimiento, sagrado, pero conocimiento. Es obvio que el proceso de censura era pan del día, y se mutilaron y recompusieron textos clásicos y bíblicos tal y como se gustó y agradeció en el momento.

Hay una premisa que es necesario tener siempre en cuenta, la co-habitación y la recirculación del conocimiento implica que los textos eran leídos a las gentes: en las iglesias, en las cortes etc etc... Este es un movimiento de retroactividad: el texto es leído y lo leído se escribe. Así que la imagen de las abadías silenciosas en donde se copiaban grandes volúmenes con traducciones de Aristoteles (pongamos como ejemplo El Nombre de la Rosa , libro y película) no es verídico. En las abadías se leían las obras y los monjes copiaban el dictado, de ahí la ingente cantidad de versiones que existen de una misma obra clásica traducida en la Edad Media , de ahí las variaciones terminológicas de la Biblia, y una longuísimo etcétera.

No es hasta el siglo XI-XII cuando se comienzan a equiparar conocimiento escrito y oral, y el conocimiento escrito se compone de obras e ideas religiosas y profanas, aunque queda mejor hablar ahora de conocimiento no-sacro. Es en este escenario que toma fuerza la cultura cortesana y se socializan diferentes tipos de textos hasta el momento relegados.

-la secundaria: no se alcanza esta tercera etapa hasta el florecimiento del Humanismo en Flandes y en el norte de Itália, durante esta fase la oralidad pasa a un segundo plano y se fomenta el disfrute de la lectura diaria, aparecen profesores de lectura y maestros de dicción, la lectura familiar pasará a ser un elemento urbano.

-residual: esta es la cuarta y última fase, adentrados ya en el siglo XV comienza a predominar el modelo "escritural" y a devaluarse la palabra viva, declamada.

Durante toda esta evolución -que seria interesante trasladar a la era contemporánea con la irrupción de Internet-, se sonsaca que en un principio la cultura oral era la cultura de una colectividad, poco o nada instruida que necesita la interacción de palabra y movimiento para asimilar la idea de la palabra. Se crea el escenario: compositor, interprete, público en sus papeles de receptores y emisores. La palabra y su gesto son lo que consiguen durante los primeros siglos de la Edad Media mantener viva la llama de la Idea, la idea que es el mundo concentrado en palabras, que es el conocimiento que explica por entero el abrupto relieve de la vida. Es la palabra la que consigue educar desde los púlpitos, amenazar y salvar almas, es la que consigue recrear y dar a luz los mayores mitos de la Edad Media.
El nomadismo de la palabra trae nuevas y guerras, leyendas y habladurías. Y es Europa por entera un inmenso paraje repleto de guerras y cuervos (aquí nos ponemos poéticos) pero que se unifica a través de ese conocimiento oral, no escrito, no codificado, no censurable... ¿libre? que va vestido de juglar o de peregrino.

De ahí el título de esta primera entrada: En el principio fue en Verbo
 

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